lunes, 20 de abril de 2015

Haz lo que amas hacer


Hacer lo que amamos nos da felicidad | Disfrutarlavidahoy.com
Hacer lo que amamos hacer parece una cuestión de lógica pero no siempre lo es. Haciendo lo que amamos hacer es una forma de ser felices. Muchas personas no saben que esto es así o no se dan cuenta cómo pueden hacer lo que aman hacer o quizás creen que no se pueden dedicar a algo que aman hacer. 

Cuando hacemos lo que amamos hacer, la felicidad viene de forma natural. Se da sola. La sentimos. Nos alegra el día saber que nos hemos dedicado al menos en una parte de él a hacer lo que amamos hacer. Por eso, si te gusta la jardinería o la poda de árboles; si te gusta viajar por el mundo y escribir sobre otras culturas; si te gusta enseñar o ayudar; si te gusta crear cosas nuevas; si te gusta montar en bicicleta todo el día, no dudes en hacerlo. No serías el primero que termina siendo empleado en algo que le apasiona hacer porque alguien lo notó y decidió darle la oportunidad. 

Haz lo que amas hacer y la felicidad vendrá naturalmente.



jueves, 9 de abril de 2015

Las experiencias dan felicidad

Decir que las experiencias dan felicidad es simplificar mucho el tema. Sin embargo, existen corrientes de pensamiento que aseguran que invertir tiempo y dinero en experiencias es más satisfactorio a largo plazo que invertir en cosas materiales.

Mucha gente se pregunta qué es la felicidad y recurren a distintas opciones para conseguirla. Somos muchos los que estamos en el camino hacia la felicidad pero en ocasiones nos sentidos perdidos o no logramos entender cómo ni porqué no nos sentimos felices.

Al parecer, hay estudios que toman la felicidad como un indicador de salud de una sociedad y no me extraña. También hay una creencia extendida de que el dinero da la felicidad puesto que cubre las necesidades básicas y nos permite acceder a determinadas cosas que nos hacen más felices. Sin embargo, la forma en que gastamos ese dinero es lo que nos puede o no hacer feliz. El dinero en sí no da felicidad, sino el uso que hacemos de él. Esto supongo que muchos lo tienen claro.

Ahora bien, gastarme el dinero que gano en cosas que duran mucho no significa que mi felicidad vaya a durar tanto como lo que me compré. Por más que algunos objetos que puedo adquirir con dinero (coches, teléfonos, ordenadores, ropa, etc.) duren mucho, la felicidad que me aportan es efímera. Sin embargo, si gasto mi dinero en un concierto de un artista que me encanta, o en una excursión a la sierra o en un viaje que siempre quise hacer, mi felicidad durará más a pesar de que el momento en sí dure menos en el tiempo. Así lo afirman recientes estudios sobre el tema.

Lo que dice Thomas Gilovich, un psicólogo de la Universidad Cornell que ha estado estudiando la relación entre dinero y felicidad, es que "compramos cosas para hacernos felices y lo conseguimos pero solo por un rato. Las cosas nuevas nos emocionan al principio pero después nos adaptamos". Y acá aparece la palabra clave: adaptación. Y ya sabemos que la rutina o la adaptación no son muy amigas del sentimiento de alegría y de la sensación de felicidad.

"Consumimos experiencias directamente con otras personas" dice Gilovich. Esta es otra razón que explica el porqué gastarnos dinero en experiencias nos da felicidad. Después de que esos momentos pasaron, esas personas son parte de las historias que contamos a otros. Y aunque algunos digan que prefieren estar solos o no tener amigos, la realidad es que relacionarnos con gente nos hace más felices.

En conclusión, si nos preguntamos qué es la felicidad y cómo alcanzarla, basta con invertir tiempo (y dinero si hace falta) en experiencias con otras personas, experiencias que nos satisfagan, que nos gusten, que nos diviertan, que nos hagan pasar un buen momento y que recordemos por mucho tiempo y seamos capaces de contarla una y mil veces con una sonrisa en el rostro. Esos momentos son parte del todo al que llamamos felicidad.

¡A vivir experiencias! ¡A ser felices!

Con amigos en las playas de Morro de Sao Paulo, Brasil, 2014