Defender la alegría tras días tristes
Llevo dos semanas sin escribir y casi ni me había dado cuenta. La verdad es que tuve mis días tristes, días de esos en los que un problemita se convierte en un problemón y una se mete en un bucle y lo ve todo negro. Son esos días en que por más que una intente ponerle gana las cosas salen torcidas y amargan un poco la existencia. Días en que disfrutar de la vida cuesta y lo vemos todo negativo y nos metemos en un laberinto sin salida. Gracias a las buenas ondas y consejos de amigos y familiares finalmente salí del laberinto oscuro y vuelvo a la carga en esto de disfrutar la vida todos los días, hoy y siempre. Para retomar el blog, les cuento que me volví a escapar a la montaña hace una semana, entre medias de esos días tristes. Otra vez nos fuimos con un grupo de personas excelente que dieron su toque especial a una noche linda al ras del suelo y bajo un cielo estrellado; y a una caminata entretenida por las rocas y un divertido chapuzón al día siguiente en las pozas cer...