domingo, 3 de marzo de 2013

Amar o no amar. Ser o no ser.

Sentir o no sentir. Amar o no amar. Decir o callar. Mostrar o esconder. Disfrutar o no disfrutar. Vivir o no vivir. Ser o no ser, esa es la cuestión.

Ya lo decía Shakespeare "To be or not to be. That is the question". ¿Es más digno enfrentar los golpes, el sufrimiento, el dolor, los miedos o huir de ellos con la muerte? Y no hablo de la muerte física, sino de la muerte de un sentimiento, de una idea, de una ilusión. ¿Qué es lo menos doloroso: matar el amor o sufrir por amor? ¿Qué es lo correcto? ¿Qué es lo mejor para el cuerpo y la mente? ¿Ser o no ser?

Estamos tan llenos de tópicos en nuestro interior que no somos capaces de disfrutar de las sensaciones, de los sentimientos, de las emociones, sin más, sin plantearnos el pasado, el presente y el futuro de eso que surge en nuestro interior, o de aquello que no surge, por el contrario.

En mi post anterior hablaba de sentir sin más, de disfrutar el sentimiento, la amistad, el amor, sin reproches, sin exigencias, sin etiquetas, vivir y disfrutar sin más, independientemente del tiempo y el espacio en que se desarrolle ese sentimiento. Pero no parece ser tan fácil de asimilar y tan fácil de llevarlo a cabo en la realidad de la vida, del día a día. En definitiva, no parece tan fácil disfrutar de la vida.

"El amor era una aventura esforzada. Y, como todas las acciones de riesgo, requería de un entrenamiento. En ningún tratado a la venta nadie se molestaba en entrar en esos detalles sustanciales. Nadie decía que el amor, como todo desafío, conllevaba la posibilidad del chasco. Pero que ese no debía ser un motivo en contra para embarcarse en la exploración. Debía ser, al contrario, un aliciente más. Los pretenciosos gurús del amor, esos que parecían haber visto la luz y que, por tanto, se situaban por encima de los demás mortales a la hora de pontificar (...) le daban la sensación de mentira. Mentir es fácil subido al púlpito de un libro de autoayuda (...) Los imaginas felices, levitando entre angelotes con su pareja, volando por entre las nubes del paraíso, ejecutando sus fórmulas de la felicidad..." (de El arte de perder, de Lola Beccaria).

Es increíble que en el siglo XXI el amor siga siendo un misterio. Increíble y bello a la vez. Seguimos hablando de amor, lo tocamos, lo trabajamos, lo pensamos, escribimos y leemos sobre el amor. Millones de personas siguen leyendo libros que intenten dar una explicación a sus relaciones afectivas, a sus sentimientos, a lo que conlleva el amor y el desamor. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor? decía una canción de Andrés Calamaro.

Hablar de amor acá puede ser distinto que allá. Amar acá es distinto que amar allá. Amar en un país en conflicto o dictadura puede ser muy distinto que amar en un país que goza de un estado de paz. Amar en una sociedad de pensamiento cerrado sea por tradición o religión seguramente es diferente que amar en un grupo social de pensamiento libre, de mentalidad abierta, que se permite romper las barreras y las estructuras mentales impuestas por el canon habitual, que se permite traspasar lo "normal".

Entonces, ¿cómo definir el "amor" de forma universal? No es posible. Podría ahora mismo inventarme mil frases bonitas como "amar es darlo todo por el otro" o "amar es extrañar tanto que duele" pero estaría mintiendo. Basándome en la experiencia podría decir "amar es sentir que esa persona te completa" y tal vez no estaría lejos de lo que muchos entienden por amor, pero la definición estaría incompleta. Tal vez porque el amor en su propia esencia es incompleto.

La verdad es que este post pretendía hablar del amor en general pero también del amor sin correspondencia o del amor que se sufre en soledad porque no se puede demostrar, por la ausencia física del ser amado, por las distancias reales o inventadas; de esos amores platónicos, imaginarios, de amores de adolescencia y algo más. Pero es imposible hablar de todo eso sin derribar tópicos, sin replantearme una vez más qué es el amor, aunque en el fondo sepa que nunca tendré una respuesta que me complazca.


¡Disfruta la vida y disfruta el amor!



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