miércoles, 4 de julio de 2012

La felicidad como modo de vida


Estábamos charlando con mi amiga Lavinia, la italiana, tomando unos jugos naturales bien fresquitos cuando entre varios temas surgió el asunto de la felicidad. Y otra vez a darle vueltas al tema. Su determinación y su convicción sobre el tema me inspiraron a volver a escribir estas reflexiones sobre la felicidad. Intentaré ser fiel a sus palabras.

La felicidad como modo de vida

Hay días que estamos tristes, que nos planteamos cosas absurdas como “tengo  x años y sigo soltera” o “a esta edad ya tendría que tener un empleo fijo” o “debería ahorrar para mi futuro en vez de gastar el dinero viajando”. ERROOOOOOOOOOR. Bueno, cada uno vive la vida como le da la gana y cada quien es dueño de su vida y de hacer lo que le apetece. Además, siempre se puede buscar un equilibrio porque se puede disfrutar del día a día al tiempo que se invierte dinero y tiempo en el futuro pero siempre sin descuidar la felicidad del hoy.

La cuestión es que tuve uno de esos días y al contárselo a Lavinia me dijo algo así: “esas son tonterías; es el modo en que esta sociedad quiere que pensemos: hacer la carrera, un máster, tener un novio durante unos años, casarte, comprar una casa, un coche, tener hijos, etc. Pero la vida es otra cosa”. A decir la verdad no es la primera vez que escucho eso. De hecho, me lo dijeron muchas personas y yo misma empecé a sentirlo cuando decidí dejar una relación larga que era parte de mi estructura mental organizada. Pero entonces, ¿cómo hay que vivir?

Cuando somos capaces de dejar atrás la línea de vida que veníamos siguiendo o de enterrar esas estructuras mentales que tenemos metidas en la cabeza por la sociedad, la familia, los amigos tal vez, la religión a veces, podemos sentirnos perdidos, desorientados y sin una guía que seguir pero al final la clave para seguir adelante y ser feliz es hacer lo que a uno le gusta hacer. Acá está el tema delicado. ¿De verdad se puede hacer lo que a uno realmente le gusta? Sí, se puede. Todo a su tiempo. Está bien, a su tiempo, pero no dejemos pasar demasiado tiempo para empezar a hacer lo que realmente nos gusta porque se nos pasará la vida y no la habremos disfrutado. Y alguna persona te dirá, “yo quiero ser artista pero estaría loca si dejara mi trabajo estable aunque no me guste”. Y ahí es cuando se me viene a la cabeza una frase que me dijo mi compañera de piso hace algún tiempo:

“Loco es quien espera resultados diferentes pero sigue haciendo lo mismo”. Einstein.

¿Cómo sabemos qué es lo que realmente nos gusta hacer?

¿Alguna vez nos paramos a pensarlo? Si nunca lo pensamos ¿cómo podemos estar disfrutando de nuestra vida? Es un ejercicio que parece fácil pero es bastante complejo. Además, una vez que sabemos lo que queremos y lo que nos gusta hacer en la vida no basta con saberlo, hay que ponerse manos a la obra. Y como dijo hoy Lavinia “hay que tener coraje para hacer lo que realmente te gusta hacer.” Sí, coraje, porque no todas las personas son capaces de hacerlo. Vivimos en una sociedad que ha ido estableciendo prioridades que a veces se alejan a nuestra idea de felicidad. Vamos haciendo lo que “deberíamos” y dejamos de lado lo que nos hace felices.

Buscamos tener un buen trabajo y que nos paguen bien, buscamos que nos asciendan y tener un mejor sueldo y ser reconocidos por lo que hacemos. Y cuando tenemos esto nos damos cuenta que no tenemos ni tiempo ni salud para disfrutar de ese dinero y que tampoco disfrutamos del día a día de nuestro trabajo. No digo que a todos les pase lo mismo. De hecho, actualmente yo disfruto de mi trabajo y aprendo de lo que hago. Y aunque tengo claro que quiero hacer algo diferente valoro la experiencia y el aprendizaje diario en un grupo de trabajo y soy consciente de todas las herramientas que adquiero para ese futuro que voy creando. Pero es importante que seamos conscientes de lo que nos gusta hacer y de lo que queremos en esta vida y plantearnos objetivos, metas y plazos.

Si la felicidad la consigue todo aquel que hace lo que ama hacer, ¿cómo es que hay tanta gente desdichada?
Buena pregunta, John. Hacer lo que uno ama, ya sea dejar el empleo que tienes ahora y convertirte en actor, o invertir menos tiempo en las cosas menos importantes para emplearlas en las que tienen más significado, requiere mucho coraje. Requiere que salgas de tu confort. Y el cambio, al principio, siempre es un poco incómodo. Y arriesgado. Pero es la manera más segura de tener una vida más gozosa.
(De El monje que vendió su Ferrari, de Robin Sharma)

Todo cambio cuesta. Muchas decisiones implican riesgo pero si no corremos riesgos en busca de nuestra felicidad correremos el riesgo de no ser felices nunca. ¡Empieza ahora! ¿Por qué no? Al menos pensá ¿Qué es lo que realmente te gusta hacer?

Podemos empezar con cosas sencillas como “me encanta caminar por el parque”. Perfecto. Desde mañana, intenta hacer un hueco en tu agenda para caminar por el parque todos los días o un par de veces a la semana, según prefieras. Pero no nos detengamos. Podemos ir más allá. “Me gusta viajar y conocer gente nueva”. Perfecto. Empecemos por pensarlo, soñarlo, saborearlo y organizarlo aunque sea en nuestra mente… bicicleta, coche, bus, avión; tipos de personas que quiero conocer; paisajes y ciudades que quiero ver; etc. Y no pongamos excusas como “no tengo dinero” o “no tengo tiempo”. Las soluciones a los inconvenientes ya vendrán si pensamos en positivo y ponemos nuestra energía en eso que anhelamos. No seamos nosotras las que pongamos freno a nuestros propios sueños. Hoy es el día, ahora es el momento de empezar a pensar en lo que nos gusta hacer, hacerlo y disfrutarlo.

“La felicidad se consigue gracias a la progresiva realización de un propósito digno. Si tu haces lo que realmente amas hacer estás destinado a sentir la máxima satisfacción”
El monje que vendió su Ferrari, Robin Sharma.


 Ese día, fueron ellos los que me hicieron feliz - Nueva Delhi (India) 

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